La distinción más importante entre control de tareas y control administrativo es que muchos sistemas de control de tareas son científicos, mientras que el control administrativo nunca puede reducirse a una ciencia. Por definición, el control administrativo tiene que ver con el comportamiento de los gerentes, y esto no puede expresarse con ecuaciones.
Pueden cometerse graves errores cuando los principios desarrollados por los especialistas en las ciencias administrativas para las situaciones de control de tareas se aplican a situaciones de control administrativo. En el control administrativo, los gerentes tratan con otros gerentes; en el control de tareas, no participan los seres humanos (en procesos de producción automatizada) o las relaciones se dan entre un gerente y un empleado general.
En el control administrativo, el enfoque se dirige a las unidades organizacionales; en el control de tareas, a las tareas particulares realizadas por esas unidades (por ejemplo, el trabajo de manufactura número 59268 o el pedido de 100 unidades del componente número 3542). El control administrativo se ocupa de las actividades generales de los gerentes cuando deciden qué debe hacerse, dentro de las restricciones generales de las estrategias.
El control de tareas se relaciona con tareas concretas, que casi nunca requieren mucho juicio para ejecutarse.