El control de gestión se distingue de otros dos sistemas o actividades que también requieren planeación y control: la formulación de estrategias y el control de las tareas. Si se aplican los principios y generalizaciones de un sistema en otro, se cometen graves errores. Por varios motivos, el control de gestión ocupa un lugar central en la formulación de estrategias y en el control de las tareas.
La formulación de estrategias es la actividad menos sistemática de las tres; el control de las tareas es la más sistemática, y el control de gestión está entre ambas. La formulación de estrategias se interesa en el largo plazo; el control de las tareas, en las actividades inmediatas, y el control de gestión se encuentra a la mitad.
La formulación de estrategias se vale de aproximaciones muy generales sobre el futuro, mientras que el control de las tareas aprovecha datos exactos del momento; el control de gestión está entre ambos extremos. Toda actividad requiere planeación y control, pero el enfoque varía en cada una.
El proceso de planeación es mucho más importante en la formulación de estrategias; el proceso de control es mucho más importante en el control de las tareas y en el control de gestión, la planeación y el control tienen más o menos la misma importancia.